¡No quiero ser más una patata!, confesiones de una fisio

No encontraba un buen título para la entrada de hoy, pero el whatsapp de mi amiga vasca, Lierni, me ha dado la clave:

Soy una patata […] solo quiero moverme unpoco y estar un poco en forma

Otro comentario que recibí ayer raíz de la jornada de ejercicio terapéutico fue el de:

El grupo no me preocupa, pero yo no sé qué haré.

u otro:

Me cuesta mucho aprender.

A mi, personalmente, no me cuesta nada empatizar con vosotros, por este motivo os quiero hacer una confesión:

La primera asignatura que ‘suspendí’, entonces con NM (necesita mejorar) fue en primaria y fue educación física.

Todo deporte al que me apunté siempre quedaba la última.

Además, me avergonzaba correr porque por un problema estructural, cuando corro parezco un pato y esto hacía que me gustara menos.

Cuando encontré un deporte que me gustó y que creía que se me daba bien, no quisieron para competir porque ya era demasiado mayor, me desmotivé y lo dejé.

En el instituto, la primera asignatura que bajó de un bien, fue educación física, con un suficiente (y si estás acostumbrado a sacar buenas notas eso te rompe el corazón).

Un conocido traumatólogo de Girona me hizo una sentencia: no podría subir y bajar escaleras, no podría cargar pesos, no podría ir en bicicleta … (todo un lujo escucharlo).

Cuando me apunté al curso para hacer monitora de Pilates me costaba tanto aprender de nuevo aquellos movimientos que los profesores me sugirieron que no me examinara, porque suspendería. Y  fuí a examinar años después.

Todas las ‘señales’ podrían indicar que soy una patata haciendo ejercicio y que más valiese que me alejara. Que me cuesta más que a algunos que parecen nacidos para hacer ejercicio (que esto es cierto).

Y sin embargo, tengo un centro que se llama Cal Moure’S (hay que mover-se) donde la base es el ejercicio terapéutico.

¿Por qué? Por terquedad?

No amigos, no es eso.

Estamos hechos para movernos. Es así. Sino no tendríamos un sistema neuromusculoesquelético tan cojonudo.

¿Entonces cuál es el problema?

A mi ver, que únicamente se ha relacionado el ejercicio con deportes de competición (sea con uno mismo o contra el resto) y que en ocasiones creemos que movernos puede ser contraproducente para nosotros (muy lejos de la realidad).

Que hagan ultramaratones aquellos que les gusta, pero no por salud.

Y el reposo absoluto está CONTRAINDICADÍSIMO la mayoría de veces.

Por salud debemos movernos de forma anodina (que no provoque dolor), que nos guste y que nos motive. Objetivos cortos y asumibles.

No dejarnos guiar por las modas si estas no nos provocan las tres cualidades anteriores. Crossfit, Pilates, etc. ni por mensajes alarmantes.

El ejercicio sólo tiene más beneficio si se hace por gusto.

De todo este camino hasta el dia de hoy he aprendido algunas cosas:

A empatizar con aquellos que como yo en su momento, quizá tirarían la toalla, o tienen más dificultad para aprender a hacer según qué ejercicio y por tanto a darles la mano en este camino hacia la salud.

Por qué no estoy aquí para examinar a nadie, ni poner nota. Estoy para apoyar e informar: el movimiento genera salud y cuando uno cree que  ‘no está hecho para él ‘ se equivoca, si lo está pero le han hecho creer que no.

En ocasiones los ejercicios que hago a mí tampoco me salen al 100%, es natural, todos somos humanos y si un día duermo peor pues no estoy tan ligera.

En suma, si no tienes dolor y tienes ganas de dejar de pensar que eres una patata, un preparador físico quizás te puede ayudar.

Si tienes dolor, o una lesión, pérdida de equilibrio … un fisioterapeuta es la mejor opción.

Como siempre,

muchas gracias por leerme!

 

Irene

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