¡Todos a buscar en internet! ¿Estamos seguros?

Quizás esta entrada me ha quedado un poco seria, pero como dice Gabriel Liesa, es un tema serio.

Así que empiezo con un ejemplo personal para entrar en materia.

Este año cumplo 10 años como autónoma (y debo admitirlo, en aquel momento no lo hice por gusto, más bien por necesidad y a toda prisa). Así que fuí a hacer toda la tramitación. Sin un duro en el bolsillo, acabada de llegar de Italia, me presenté a Hacienda a gestionar todo el papeleo. Cuando lo entregué, aquella persona que me atendió se molestó conmigo. Había rellenado mal un campo y no se ahorró hacermelo ver. Supongo que en su cabeza debió pensar: ¿Cómo no puedes saber esto? Me dijo un par de palabrotejos que no entendí y me fuí cabizbaja a casa. Mi suerte fue que al ir a la Seguridad Social, la persona que me atendió me vió perdida. Le conté lo que había ocurrido y, aunque no era trabajo suyo, me informó lo que yo creí debidamente, y aún ahora lo creo.

 

Posiblemente, aunque no es algo que no podré comprobar así que es una suposición, hoy aquella escena hubiese sido diferente. Quizás hubiese buscado antes en internet información, información que aparentemente personas, divulgadores de información ‘entendidos’ en temas X, dejan colgados en la red y tu puedes encontrar, segun, primero, el criterio de tu buscador y luego segun tu criterio para no quedarte o si con la primera opción.

 

Y de ello, de los divulgadores de información, y más específicamente, de los divulgadores ciéntifico-sanitarios, quiero hablar hoy.

Sabeis que me gustan las nuevas tecnologías, tanto que las incluyo en la clínica en casos específicos. Pues bien, esto que ocurrió el otro día es algo por lo que internet, y especialmente twitter, a veces me emociona:

 

Daniel O. @psiqetal, hizo la siguiente pregunta en twitter:

 

El twit de octubre llegó a mi TL antes de ayer (des de aquí agradecer a @omacho @fisiose @clarabergue por pensar en mi).

 

Y en estos momentos lleva un total de 488 respuestas.  Hay respuestas con una recomendación y hay tuits que nominan a más de diez personas. ¡Imaginad la de divulgadores que hay en internet!

 

Así que me puse con contacto con Daniel, y le pregunté si usaria los datos para alguna cosa y si me dejaría usar su tuit para contaros que esto existe, que en internet hay un montón de personas que se dedican a usar el 2.0 para eso que tanto me gusta, hacer llegar información de calidad y luchar porque esa información de calidad llegue a todos y de forma fácil y gratuita.

Pero hablando con Daniel, y planteandonos lo genial que seria hacer una base de datos con tantas personas saltó a la palestra algo mucho más importante: los criterios de inclusión. ¿A quién considerariamos divulgador? ¿Quién no? ¿Por qué? ¿Cómo lo decidimos? Y nos dimos cuenta que es mucho más complejo de lo que podríamos esperar.

freepik.com

Buscar información relevante, de calidad y fácil de entender para la población que no es especialista en algun tema es difícil, y difícil incluso para mí. Tengo mis favoritos, los que nombré en la anterior entrada, porque hace mucho que los sigo y veo que los puedo ir recomendando sin problema, porque se actualizan, porque no venden pseudociencias y porque la información que dan la transmiten con gusto. Y entiendo, que no a todo el mundo le gusta la misma forma de transmitir la información (igual que a uno le puede gustar más un locutor de radio que otro, o una columna en el diario…).

 

Entiendo que no os podemos prohibir buscar en internet sobre salud, porque si por mala suerte os ha tocado un sanitario de pocas palabras, los huecos de dudas los rellenareis en algunos casos con el señor internet, porque es rápido y lo teneis a mano.

 

Pero, solo os pido una reflexión, si a los propios sanitarios nos cuesta marcar criterios para escoger que divulgador si quien no, internet quizás, lo decidis vosotros, ¿puede substituir el criterio de un profesional? Si hay huecos que rellenar, dudas que saciar, ¿buscarlo en el mundo 2.0 será lo ideal?. Porque a veces, lo que dice la wikipedia o tito google, puede dejaros un mal gusto de boca, unas noches sin dormir erróniamente y/o una etiqueta de por vida que no os toca.

 

Voy a poner otro ejemplo para terminar. Mi marido se dedica al mundo de las ventanas. Antes de conocerlo para mi todas eran iguales. Seguramente si hubiese cambiado de ventana hubiese buscado en el buscador y depende de mi criterio, precio o confianza por la web, me hubiese quedado con alguno de ellos. Ahora sé que hay un mundo dentro de este mundo. Pero, si me cambio una ventana y esta no cierra bien, se verá afectada mi economia, pero si el tema no son las ventanas y es la salud y lo que encuentro es una pseudociencia, también se verá afectado mi bolsillo, pero lo más importante se verá afectada mi vida.

 

Una última reflexión para sanitarios: a mi ver, tenemos la obligación de informar debidamente a quien nos pide ayuda, crear información de calidad y que se entienda, guiarlo, incluso guiarlo por el mundo 2.0. porque si no lo hacemos nosotros, lo haran solos, como hacemos todos en un tema que no controlamos. Incluso deberíamos saber que se encuentran cuando buscan aquello que nos piden. Porque a veces, la primera opción, da mucho miedo.

 

Gracias por leerme.

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